Mi madre dice que no debería preocuparme ni entristecerme porque se haya acabado esta etapa. Dice que supone un paso más en mi vida, como cuando se te cae el primer diente, das el primer paso, o dices tu primera palabra. Más o menos así. El caso, es que no recuerdo acabar una etapa con tanta pena.
Cuando salí del colegio, recuerdo que fue un día especial…pero no triste. La mayoría, nos veríamos unos meses después en el instituto, por no contar que nos quedaba pasar por delante el posible mejor verano de nuestras vidas. Y es que, a quien preguntes, te dirá…que el “verano de lo verde” fue el mejor. Y eso, que no había más que pipas, bicis y calor en ese verano.
Después, llegó el insti, y con ello, la siguiente etapa…la de empezar a forjar lo que se suponía la mayoría debíamos saber que ser ya. Y dios…lo que costó que me decidiera, pero cómo mereció la pena. La verdad, que costó hasta que se decidiera en qué instituto debía estar…
Realmente, a día de hoy, no sé cómo agradecer que la Comisión de Escolarización se olvidara de mí, de mi casa, de mi código postal y de mi expediente. Quizás sea la primera vez en la vida de alguien en que merezca la pena perder un expediente. Pero cómo me alegro, a pesar de los lloros que eché en ese coche aquel día.
Me separaron de mi amiga del alma, me rompieron todos los esquemas, y me dejaron en un instituto que teóricamente iba a ser más o menos el Bronx. Y dios lo que le gusta al españolito hablar, sin saber.
Mi amiga, se separó, pero no se perdió…y quizás, estar alejada en otro lugar me ayudó a valorar lo que tenía (lo que se guardaba entre ambas) y a no perder lo que podría haber perdido. Y es que, estar en el Avellaneda me sirvió para no perder a mis grandes amigos…y para encontrarlos.
El aura “angelical” que me rodeó por aquellos momentos, me nubló la vista más de un momento…menos mal, que los ángeles a veces se visten de naranja, de negro y en ocasiones, se ponen pendientes. Creo que en esas paredes se forjaron mis protectores de por vida. Y eso que ni se conocían. No puedo dejarme por el camino, a las contadas pero grandes personas que conocí en aquel momento, y que a veces, toman café conmigo en la biblioteca. El resto, a veces una cerveza…y otras, un cubata. Acabar esa etapa, fue dar la mano a la segunda. Mis protectores abrieron sus alas para guardarme en la vieja escuela y en la nueva universidad.
De no ser por ellos, empezar la universidad no hubiera sido lo mismo. Menos mal, que la paciencia, nació entre México y Guadalajara, y me soportó durante mucho, mucho tiempo…
Acabar esa etapa, fue dar un abrazo a la siguiente. Fuerzas para no derrumbarme cuando se me escapó el alma por los pies, corriendo, cual 100 metros lisos; fuerzas, para creerme lo que soy, y lo que podía dar. La selectividad, nunca celebrada, me daba la llave para empezar lo que ha sido, la mejor etapa de mi vida.
Todavía me acuerdo, del día en el que mi profesora de Lengua, la que me dio la posibilidad de lucirme de cara al Estado, preguntó en clase, quién iba a querer estudiar una carrera. Por aquel entonces, la mitad de los que estaban sentados en esos bancos de madera roñosos, no tenían ni idea ni qué iban a hacer ese verano, y la otra mitad sólo pensaban en el color del tanga que llevaba “la Patry” ese día. Entre risas, manos tímidas, y algún que otro sollozo, la profesora, nos dijo a los pocos que nos atrevimos a decir “sí quiero”, que sería en ese momento cuando conoceríamos por un lado, a las mejores personas de nuestras vidas, aunque también a los más gilipollas.
La verdad, es que tenía toda la razón. Y qué razón.
Estos cinco años, me han servido, para darme cuenta de muchas cosas…lo primero, que hay personas, que aunque no estén sentadas a tu lado, nunca debes dejar atrás. Que lo primero, es lo primero, que “lo verde” era “lo verde”, y que hay cosas que siempre hay que mantener.
Lo segundo, que nunca estás solo…que por más que pienses que el cielo está negro porque no para de llover, el sol…siempre, pero siempre sale, y a veces se pone tacones y llora cantando sentado en el coche mientras conduces a ninguna parte.
Lo tercero, que no se debe parar de sonreír: a la vida, al ombligo, y al diablo. Vestido como quieras, hablando, cantando, soñando, bailando, bebiendo, roncando…como quieras, pero sonriendo. Y que digan lo que quieran, pero mejor que digan, a no que callen.
Lo cuarto, que existe una teoría incierta sobre el alcohol y los males que conlleva, y que los corazones, hay que cuidarlos…aunque sea, a base de alcohol, bailes, y gestos. Que las palabras, se las termina llevando el viento, que lo importante es no rendirse y que la constancia hace un mundo, y lo sustenta.
Y lo último, lo quinto inverso, o lo antepenúltimo (como las copas) es que…hay gente que nunca podrás olvidar, por más que quieras; gente a la que olvidarás, aunque no quieras; gente que te llenará, aunque no quieras; y gente que te odiará, aunque no quieras. La imperfección del mundo, hará de él algo único; la lluvia nos acompañará a cada viaje que hagamos, nos beberemos la última copa en El Gallego, y me reiré con toda la tripa en el césped de la U.
Aunque se acabe esta etapa, no se me olvidará nada de lo que he aprendido, no dejaré de sentir la felicidad como la he sentido, y no dejaré de sonreír, como he sonreído.
Cruzar la barrera de los 20, nunca me fue fácil…pero increíblemente, este año me apetece cruzar el puente de los 23, acompañada en el camino de las personas que lo quieran y estén dispuesta a ello conmigo. Algunos de mis tesoros, ya lo han cruzado, otros les queda poco…y a otros mucho.
Yo os espero al otro lado, como hacía sin saberlo desde el verano del 2004.
Gracias a los que habéis hecho de mi, la mujer que soy.
Para lo bueno,
y para lo malo.
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miércoles, 8 de junio de 2011
miércoles, 30 de diciembre de 2009
La décima ( o como decía mi madre...)
Mi madre dice que cuando te haces mayor los años van pasando mucho más rápido. Y debe ser verdad, porque éste, ha sido un pájaro en medio en el cielo; es decir, un parpadeo y medio.
Enamorado, desesperado, apasionado, desenfrenado, alocado, embriagado, extasiado, ensimismado...y todos los participios que se te puedan ocurrir.
Su tiempo, ha sido un segundo, si es que de verdad ésta es la medida que puede tomarse.
Ha sido un año...raro. Tan raro como la forma que tenía cuando empezó, tan raro que nadie sabía la cómo se iba a dibujar, tan raro como ver caracolas en medio de un pueblo.
A decir verdad, y aunque mi madre lo diga, apenas escribo. De hecho, este año he dejado esto tan desolado que pareciera que hubiera pasado el Tsunami aquel del que hablé, el terremoto que se forma en mi casa cada domingo, y la M-30 en pleno retorno a casa por Navidad.
Encuentro todo desolado, y lo único que tengo lleno es el corazón, aunque no todo esté lleno de cosas bonitas.
Ha sido un año...raro. Y no lo digo por pesada, sino porque ha sido excesivamente agotador.
Mi abuelo, tu abuelo
Tu abuela, mi abuela
Mi madre, tu padre
Tu padre, el mío...
Y eso sin contar todos los miles de sucesos paranormales de idas y venidas de pareja, de tíos y tías, de primos y primas que ha habido.
Podría conjugar todos los tiempos para intentar resumir infinitesimalmente lo que ha ocurrido este año, y no me llegan (por mucho que digan que el castellano es una lengua muy rica)
Como le dije a "aquel", cuando estoy feliz apenas me salen las palabras...y supongo que en cierta manera es verdad. O eso, o que como dice mi madre, apenas tengo tiempo para respirar.
Ay mamá, mamá...cuanto sabes y qué loca me has vuelto últimamente.
Aún no sé como no he escrito más, con la de momentos ñoños que ha habido...supongo que me ha salido más rentable escribirlos en formato sms para que le llegaran al chico que empezó a leer esto.
Tengo una lista de buenos propósitos...supongo que como todos, pero es que los míos...o se cumplen o entro en depresión.
Y noto que apenas cogen fuerza mis letras, y que apenas sé cómo rellenar esto...
Sólo sé que esta es la décima...
...como décimo es el que vamos a empezar este segundo milenio...
y como los miles de besos que me quedan por darte.
Sé lo que he sido
No sé lo que seré
Podría saber lo que hubiera sido
Pero lo que soy
Nunca te lo diré
Si ya lo decía mi madre...que el amor engorda, y la felicidad también
Abuela, que se acabe ya
Papá...que te quiero
Mamá...para quieta un segundo, y quiérete
Carmen...sé feliz
Peque...crece :)
Tere...no te vayas nunca
Patry...vuelve
Barrio...Gracias
"Estos"...para los restos
Mi U, ... U know...what you make me feel...
Y tú...quiéreme, quiéreme siempre
Enamorado, desesperado, apasionado, desenfrenado, alocado, embriagado, extasiado, ensimismado...y todos los participios que se te puedan ocurrir.
Su tiempo, ha sido un segundo, si es que de verdad ésta es la medida que puede tomarse.
Ha sido un año...raro. Tan raro como la forma que tenía cuando empezó, tan raro que nadie sabía la cómo se iba a dibujar, tan raro como ver caracolas en medio de un pueblo.
A decir verdad, y aunque mi madre lo diga, apenas escribo. De hecho, este año he dejado esto tan desolado que pareciera que hubiera pasado el Tsunami aquel del que hablé, el terremoto que se forma en mi casa cada domingo, y la M-30 en pleno retorno a casa por Navidad.
Encuentro todo desolado, y lo único que tengo lleno es el corazón, aunque no todo esté lleno de cosas bonitas.
Ha sido un año...raro. Y no lo digo por pesada, sino porque ha sido excesivamente agotador.
Mi abuelo, tu abuelo
Tu abuela, mi abuela
Mi madre, tu padre
Tu padre, el mío...
Y eso sin contar todos los miles de sucesos paranormales de idas y venidas de pareja, de tíos y tías, de primos y primas que ha habido.
Podría conjugar todos los tiempos para intentar resumir infinitesimalmente lo que ha ocurrido este año, y no me llegan (por mucho que digan que el castellano es una lengua muy rica)
Como le dije a "aquel", cuando estoy feliz apenas me salen las palabras...y supongo que en cierta manera es verdad. O eso, o que como dice mi madre, apenas tengo tiempo para respirar.
Ay mamá, mamá...cuanto sabes y qué loca me has vuelto últimamente.
Aún no sé como no he escrito más, con la de momentos ñoños que ha habido...supongo que me ha salido más rentable escribirlos en formato sms para que le llegaran al chico que empezó a leer esto.
Tengo una lista de buenos propósitos...supongo que como todos, pero es que los míos...o se cumplen o entro en depresión.
Y noto que apenas cogen fuerza mis letras, y que apenas sé cómo rellenar esto...
Sólo sé que esta es la décima...
...como décimo es el que vamos a empezar este segundo milenio...
y como los miles de besos que me quedan por darte.
Sé lo que he sido
No sé lo que seré
Podría saber lo que hubiera sido
Pero lo que soy
Nunca te lo diré
Si ya lo decía mi madre...que el amor engorda, y la felicidad también
Abuela, que se acabe ya
Papá...que te quiero
Mamá...para quieta un segundo, y quiérete
Carmen...sé feliz
Peque...crece :)
Tere...no te vayas nunca
Patry...vuelve
Barrio...Gracias
"Estos"...para los restos
Mi U, ... U know...what you make me feel...
Y tú...quiéreme, quiéreme siempre
Es la décima vez que lo digo...
a ver si por ésta...volvemos para atrás...
y empezamos de nuevo
Y que se pase lento...lento...
domingo, 22 de marzo de 2009
Un año...
Llevo un año respirando momentos y dibujándolos entre puntos y comas, letras redondas y líneas claras.
Llevo un año, bebiéndome la vida, esperando cada minuto para poder encontrar un trozo de papel blanco, o roto, en el que poder desgajar cada uno de los espasmos que me ha dado el corazón en un día.
Llevo un año llegando tarde, por entretenerme en instantáneas que me han dejado los ojos abiertos, y llevo un año, desahogando mis lágrimas, mis sonrisas y mis sentimientos entre cuadernos de hoja caduca y márgenes de libros.
Llevo un año recorriendo los poros de la piel de mi naranja para poder contarle al mundo lo feliz que soy, o lo triste que puedo llegar a ser, en cada uno de los reflejos que me regala el espejo de mi baño.
Y llego tarde, como siempre, pero es que hace poco más de un año me embarqué en una historia de esas que guardaba mi padre en el bolsillo de su americana.
Y es por él, y sus historias por las que la forma de mis pecas son redondas, por él y sus aspavientos, por lo que mis manos no paran de moverse alocadas con el viento, por él, por el que me decidí a escribir mi propio cuento…
A mi Aristóteles gordito y medio calvo, apenas le gusta leer las cosas que escribo, supongo que será porque cuando él llora, le duele más (por eso de que tiene los ojos saltones) y no le apetezca ponerse más tonto que el día aquel en el que le dio por casarse por segunda vez con la mujer de su vida.
Supongo, que en un año apenas puedo decir nada más que nada, y que sigo escuchando, y escribiendo, y viajando…porque me encanta viajar a través del tiempo cuando leo lo que un día salió de mi boca, y me bebo lo que calló de mis ojos…
Si vuelvo atrás, en el reflejo de mi espejo, me pregunto qué hubiera sido de hoy si ayer no hubiera escrito lo que tenía dentro.
Qué hubiera sido del chico de rayas, de su extraña forma de ver el mundo, y a mí, y de su incapacidad para comprender que no era tan absurda.
Qué hubiera sido de ayer si mañana siguiera encerrada en una ilusión que intenté forjar.
Qué hubiera sido de mañana si ayer apenas me miraba a los ojos
Qué hubiera sido de hoy, si mi padre no hubiera llorado aquella noche.
Me río de lo absurdo que es el tiempo, y de lo redondas que son las casualidades, de lo efímero que son los sentimientos que agotan el alma…y de lo eternos que son los que la avivan.
Así que, digamos, que seguiré escuchando con mis manos lo que me regale el viento, que de momento, no me ha ido tan mal…

A Aristóteles…y su extraña manera de conseguir hacerme reír.
Y al chico de rayas…
Por animarme siempre a hacerlo.
Llevo un año, bebiéndome la vida, esperando cada minuto para poder encontrar un trozo de papel blanco, o roto, en el que poder desgajar cada uno de los espasmos que me ha dado el corazón en un día.
Llevo un año llegando tarde, por entretenerme en instantáneas que me han dejado los ojos abiertos, y llevo un año, desahogando mis lágrimas, mis sonrisas y mis sentimientos entre cuadernos de hoja caduca y márgenes de libros.
Llevo un año recorriendo los poros de la piel de mi naranja para poder contarle al mundo lo feliz que soy, o lo triste que puedo llegar a ser, en cada uno de los reflejos que me regala el espejo de mi baño.
Y llego tarde, como siempre, pero es que hace poco más de un año me embarqué en una historia de esas que guardaba mi padre en el bolsillo de su americana.
Y es por él, y sus historias por las que la forma de mis pecas son redondas, por él y sus aspavientos, por lo que mis manos no paran de moverse alocadas con el viento, por él, por el que me decidí a escribir mi propio cuento…
A mi Aristóteles gordito y medio calvo, apenas le gusta leer las cosas que escribo, supongo que será porque cuando él llora, le duele más (por eso de que tiene los ojos saltones) y no le apetezca ponerse más tonto que el día aquel en el que le dio por casarse por segunda vez con la mujer de su vida.
Supongo, que en un año apenas puedo decir nada más que nada, y que sigo escuchando, y escribiendo, y viajando…porque me encanta viajar a través del tiempo cuando leo lo que un día salió de mi boca, y me bebo lo que calló de mis ojos…
Si vuelvo atrás, en el reflejo de mi espejo, me pregunto qué hubiera sido de hoy si ayer no hubiera escrito lo que tenía dentro.
Qué hubiera sido del chico de rayas, de su extraña forma de ver el mundo, y a mí, y de su incapacidad para comprender que no era tan absurda.
Qué hubiera sido de ayer si mañana siguiera encerrada en una ilusión que intenté forjar.
Qué hubiera sido de mañana si ayer apenas me miraba a los ojos
Qué hubiera sido de hoy, si mi padre no hubiera llorado aquella noche.
Me río de lo absurdo que es el tiempo, y de lo redondas que son las casualidades, de lo efímero que son los sentimientos que agotan el alma…y de lo eternos que son los que la avivan.
Así que, digamos, que seguiré escuchando con mis manos lo que me regale el viento, que de momento, no me ha ido tan mal…

A Aristóteles…y su extraña manera de conseguir hacerme reír.
Y al chico de rayas…
Por animarme siempre a hacerlo.
domingo, 8 de marzo de 2009
No se lo digas a mamá...
Me gustas cuando callas,
porque estás como ausente…
P. Neruda
porque estás como ausente…
P. Neruda
Callas en cada sonrisa, lo que muchos pagarían por callar a besos…aunque tú no lo sepas.
Callas, cuando bailas por el pasillo de casa, despierta y risueña como las golondrinas del porche en verano.
Callas, dormida, mientras me agarras fuerte la mano cada noche bajo la sábana.
Callas, en cada mirada, y callas en cada abrazo de esos que te rompen la espalda.
Callas, en las provocaciones de mamá, cuando te pregunta por el chico que quiero.
Callas, en la infinidad de las tardes y noches a solas, mientras nos acompañan mis gafas, y las tuyas, tu ordenador, y el mío, y mi café y tus magdalenas.
Callas, cuando te llamo Lisetz a escondidas,
cuando me escondo en las tardes de domingo por la plaza,
cuando andamos tú y yo, por la plaza, callando.
Callamos momentos juntas, mientras nos hablan secretos del pasado.
Y callamos los momentos del presente
mientras matamos el futuro a base de chupitos de Tequila.
No se lo digas a mamá pero…
eres la luz de mi caja de música, que baila a escondidas haciéndome sonreír mientras tú sonríes.
Eres la guardiana de mis pecados asegurados bajo tu almohada.
Eres tú el ángel de mi guarda que recorre descalza las vetas del pasillo.
Eres tú la niña de mis ojos, la guardiana de mis penas y la pasión que vuela en mis alegrías.
No se lo digas a mamá pero…seguiré quitándote las piedras del camino si me prometes beberte la vida en suspiros, y dejarme que te mire desde el otro lado de mi ventana.
Te escribo a escasos segundos de tu 17º cumpleaños
Mientras callas cantando en tu cuarto
Mientras callas con una sonrisa
Lo que llevo tatuado en el cuello…
Y en el corazón.
Te quiero enana,
Felicidades

domingo, 6 de julio de 2008
Campanas de Boda
¿Qué son veinte años en una llama de amor infinita?
Cuántas respuestas podrían encontrase para esta pregunta con olor a beso y sonido de campanas.
Quizás, si mirara hacia delante, me dirían que la respuesta está en las palabras nunca dichas por uno y siempre escuchadas por otro…
Quizás, si mirara a mi derecha, encontraría una respuesta con ojos vivos y una boquita de fresa.
A la izquierda me dirían que amor es aquello por lo que uno, aún en la distancia, ríe y llora en su anhelo.
Por detrás, al oído, me dirían que amor es aquello que aún con el paso de los años existe entre dos personas como aquel primer segundo; eso por lo que se miran para hablar, por lo que se hablan para callar a besos, por aquello por lo que se besan en una sola mirada.
Si yo mirara en mí, diría que amor es aquello por lo que uno llora cuando su corazón rebosa de alegría, aquello por lo que uno susurra “te quiero” porque decirlo en voz alta le supone una emoción que le quiebra la voz y sólo le permite decirlo con suspiritos de aire.
Ahora, si yo mirara a mis padres, diría que amor es aquello por lo que uno ríe cuando el otro disfruta; por lo que uno llora, cuando el otro sufre; por lo que uno hace solamente para poder ver la sonrisa dibujada en la cara del otro; aquello por lo que uno se pone esa camiseta horrorosa sólo porque él, o ella, se la regaló…aquello por lo que pese al paso de los años, ella se siente guapa al mirarse al espejo por las mañanas, y él satisfecho de tener a la mejor mujer del mundo en la misma cama…y así poder abrazarla hasta dormirla los brazos…Si yo les mirara, encontraría el porqué de esa sonrisa debajo de las ojeras cada lunes por la mañana.
Si no tengo amor, de nada me sirve decía San Pablo no hace muchas horas…efectivamente, si no tengo todo aquello que me brinda el amor…¿de qué me sirve? O al menos, si no lo hubiera sentido, al menos durante 20 segundos de mi vida, ¿de qué me serviría?
Reír, llorar, discutir, bailar, cantar en la ducha, cocinar, comer, cenar, desayunar, viajar, correr, sudar, dormir, soñar…sólo sabe mejor si se hace en compañía.
Yo hoy me siento afortunada de poder verlo cada mañana en casa.
Me siento afortunada de ser el motivo de un día como éste hace veinte años…
Cuántas respuestas podrían encontrase para esta pregunta con olor a beso y sonido de campanas.
Quizás, si mirara hacia delante, me dirían que la respuesta está en las palabras nunca dichas por uno y siempre escuchadas por otro…
Quizás, si mirara a mi derecha, encontraría una respuesta con ojos vivos y una boquita de fresa.
A la izquierda me dirían que amor es aquello por lo que uno, aún en la distancia, ríe y llora en su anhelo.
Por detrás, al oído, me dirían que amor es aquello que aún con el paso de los años existe entre dos personas como aquel primer segundo; eso por lo que se miran para hablar, por lo que se hablan para callar a besos, por aquello por lo que se besan en una sola mirada.
Si yo mirara en mí, diría que amor es aquello por lo que uno llora cuando su corazón rebosa de alegría, aquello por lo que uno susurra “te quiero” porque decirlo en voz alta le supone una emoción que le quiebra la voz y sólo le permite decirlo con suspiritos de aire.
Ahora, si yo mirara a mis padres, diría que amor es aquello por lo que uno ríe cuando el otro disfruta; por lo que uno llora, cuando el otro sufre; por lo que uno hace solamente para poder ver la sonrisa dibujada en la cara del otro; aquello por lo que uno se pone esa camiseta horrorosa sólo porque él, o ella, se la regaló…aquello por lo que pese al paso de los años, ella se siente guapa al mirarse al espejo por las mañanas, y él satisfecho de tener a la mejor mujer del mundo en la misma cama…y así poder abrazarla hasta dormirla los brazos…Si yo les mirara, encontraría el porqué de esa sonrisa debajo de las ojeras cada lunes por la mañana.
Si no tengo amor, de nada me sirve decía San Pablo no hace muchas horas…efectivamente, si no tengo todo aquello que me brinda el amor…¿de qué me sirve? O al menos, si no lo hubiera sentido, al menos durante 20 segundos de mi vida, ¿de qué me serviría?
Reír, llorar, discutir, bailar, cantar en la ducha, cocinar, comer, cenar, desayunar, viajar, correr, sudar, dormir, soñar…sólo sabe mejor si se hace en compañía.
Yo hoy me siento afortunada de poder verlo cada mañana en casa.
Me siento afortunada de ser el motivo de un día como éste hace veinte años…
PARA TODOS AQUELLOS QUE UN DÍA CREYERON EN EL AMOR
PARA AQUELLOS QUE CREEN CADA MAÑANA
PARA AQUELLOS QUE UN DÍA CREERÁN
PARA VOSOTROS…Os quiero
Discurso de la boda más tierna...
Os quiero papis :)
y me faltan las más bellas fotos...
domingo, 25 de mayo de 2008
Felicidades

Atrás dejas 20 flores
Que sólo tú sabes regar
Dejas 20 soles
Como tus ojos al mirar.
Tú no piensas con cabeza
Piensas sin pensar
Actúas en tu medida
Aunque flojees al caminar.
No andas sola en tus momentos
No andaste sola cuando erraste
No andarás sola ni un minuto
Mientras en mis dedos
Tus pies bailen.
Yo te quiero y tú lo sabes
Yo te admiro y tú lo sabes
Yo te entiendo, y tú lo sabes.
Ya nos basta una mirada
Ya nos basta un titubeo
Una cadencia en la palabra
Y sabemos nuestro cojeo.
Eres rosa de espina
Eres bruja con escoba
Eres madre de muchos
Y amiga de todas.
Eres princesa de cuento
Con príncipe de regalo
Siempre encuentras un momento
Para tomar un café helado.
Tú me miras dando vueltas
Yo te miro en línea recta
Tú me sabes como yo me sé
Yo te sé como tú te sabes.
Yo te quiero, y tú lo sabes
Yo te admiro, en tu coraje
Yo te quiero, mi Tereso
Así que, por favor,
No me niegues un beso.
Yo te quiero, mi Teresa
Yo te quiero, princesa
Disfruta de tus veinte rosas
Que ya estaré yo aquí
Cuando te sientas sola.
Que sólo tú sabes regar
Dejas 20 soles
Como tus ojos al mirar.
Tú no piensas con cabeza
Piensas sin pensar
Actúas en tu medida
Aunque flojees al caminar.
No andas sola en tus momentos
No andaste sola cuando erraste
No andarás sola ni un minuto
Mientras en mis dedos
Tus pies bailen.
Yo te quiero y tú lo sabes
Yo te admiro y tú lo sabes
Yo te entiendo, y tú lo sabes.
Ya nos basta una mirada
Ya nos basta un titubeo
Una cadencia en la palabra
Y sabemos nuestro cojeo.
Eres rosa de espina
Eres bruja con escoba
Eres madre de muchos
Y amiga de todas.
Eres princesa de cuento
Con príncipe de regalo
Siempre encuentras un momento
Para tomar un café helado.
Tú me miras dando vueltas
Yo te miro en línea recta
Tú me sabes como yo me sé
Yo te sé como tú te sabes.
Yo te quiero, y tú lo sabes
Yo te admiro, en tu coraje
Yo te quiero, mi Tereso
Así que, por favor,
No me niegues un beso.
Yo te quiero, mi Teresa
Yo te quiero, princesa
Disfruta de tus veinte rosas
Que ya estaré yo aquí
Cuando te sientas sola.
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